Reemprender

El mundo cambió y Chile también. Los empleos para toda la vida son cosa del pasado. Con la irrupción de las computadoras y la comunicación electrónica es cada vez mas fácil colaborar desde cualquier rincón del mundo. Datos recientes muestran que las 500 empresas mas grandes de EEUU pierden empleo y son ahora las pequeñas y medianas compañías las que producen los puestos de trabajo. Ese cambio en la manera de organizar la producción de bienes y servicios de un país tiene un efecto directo en la cantidad de personas que se convierten en emprendedores cada año. En un mundo global, híper conectado, con reglas claras y altamente bancarizado, las oportunidades están  en todas partes. El escenario normal es ver más y más personas inventando nuevos proyectos.

Chile es un país donde la tasa de emprendedores está subiendo notoriamente a tasas cercanas al 3% por año donde un 23% de la población está intentando hacer un negocio. Hoy se puede crear una empresa en un día y las nuevas generaciones simpatizan crecientemente con la autonomía laboral y la idea de emprender. Pero emprender no es fácil. Un 80% de los negocios creados en un año habrán desaparecido antes de cumplir 3 años y medio.

Con tanto emprendedor intentándolo, fallar es parte del paisaje y no debe convertirse en la señal para dejar de intentarlo. Bancos y gobiernos están entendiendo el fenómeno y es creciente la tendencia por ayudar a aquellos que fallan. Inversionistas y financistas comprenden que los emprendedores son una raza en expansión, potencialmente muy rentables y altamente saludables para la economía. Volver a pararse después de un intento empresarial fallido debiera convertirse paulatinamente en la norma.  Un intento fallido es una oportunidad de aprendizaje que no se debiera enterrar. El que se equivoca mas rápido aprende más rápido también.

Si usted es alguien que tiene un intento fallido en su currículo, lo primero es comenzar a sentirse orgulloso de su primera herida de guerra. Los emprendedores exitosos tienen varios errores en el cuerpo y saben que es imposible alcanzar el éxito sin haber enmendado el rumbo. De hecho, ningún emprendedor tiene éxito con el negocio que se le ocurrió originalmente. Todos terminan haciendo un negocio distinto al que tenían en mente. Aunque el producto que se venda finalmente sea el mismo, el modelo de negocio cambia. Es decir, si el negocio comenzó por vender telefonía celular a partir de cuentas que se pagan a fin de mes, en el camino se vio que la mayoría de la gente no quiere o no puede acceder a un plan de celular, por eso crearon el pre-pago. O un restaurant que comienza con varios garzones contratados, después de ausencias inesperadas o licencias médicas de los garzones decide optar por un restaurant formato autoservicio.

Aun cuando emprender es sinónimo de adaptación y cambio, en un mundo que cambia rápido muchos emprendedores no alcanzarán a adaptarse y tendrán que cerrar. La nueva ley de quiebras (próxima a aprobarse en el congreso) pretende hacerse cargo de esta nueva realidad. De partida, no se llama ley de quiebras sino ley de liquidación y reorganización. Si antes la ley designaba un sindico de quiebras que decidía en que orden se le pagaba a los, la nueva ley de liquidación de activos crea una agencia que asesora al emprendedor en el proceso de reorganización. La nueva agencia hará una evaluación rápida de las cosas de valor (activos) que aún tiene el negocio y lo apoyará en un proceso de venta rápido de sus activos. La misma agencia evalúa la capacidad de pago del emprendedor  y lo apoya para generar acuerdos de pago en largo plazo. El objetivo es no asfixiar la capacidad de reemprender. En el espíritu de la nueva ley está la idea de que los emprendedores son mejores después de su primer error. Por lo tanto, no es bueno para la economía que todos los emprendedores que han fallado se conviertan en empleado después de su primer error.

 Fallar en la implementación de un proyecto empresarial será una realidad cada vez mas frecuente. Para hacer posible que mas emprendedores primerizos puedan y se atrevan a re-emprender  es necesario modificar la cultura de castigo al fracaso empresarial. No sólo porque crecientemente más personas intentan construir su propio negocio, sino también porque el mundo es cada vez mas impredecible y equivocarse es fácil. Por lo mismo, el consejo a cualquier emprendedor es siempre partir liviano.

 Antes de invertir mucho dinero en un negocio debes comprobar si el producto o servicio que ofreces se vende al precio y con la frecuencia  que esperas. Una manera de probar los supuestos que crees harán exitoso tu negocio es aplicando los principios del Lean Start Up o de partida liviana. Conceptos presentados por primera vez por el profesor de Stanford Steve Blank y resumidos en el libro  Lean Start Up del autor Eric Ries. El libro de Ries propone una aproximación casi científica para ir testeando la idea de negocio antes de invertir mas dinero en él. Demostrar empíricamente que el equipo emprendedor ha descubierto verdades valiosas sobre el presente y el futuro del negocio. La pregunta no es ¿se puede hacer este proyecto? sino ¿se debe hacer el proyecto? ¿podemos crear un negocio alrededor de esto? En la filosofía LEAN, el motor del crecimiento es: construir-medir-probar-aprender-corregir. Cada iteración con los clientes es un intento por probar la viabilidad al negocio. Una vez que el negocio se “echó a andar”, se intentará subir de marcha, apurar y avanzar. Mientras vamos apurando, vamos desarrollando atributos nuevos al producto o servicio que se deben probar lo mas rápido posible, de manera de no ir por la siguiente marcha si no tenemos prueba de que nuestro negocio va por el camino de éxito. Si vas a fallar, falla rápido y barato. Así no desperdiciarás tiempo ni recursos mas allá de lo aconsejable (especialmente si esos recursos son de otro, como suele ser en el caso del emprendimiento).

 Pensar en filosofía LEAN permite a los emprendedores parar de invertir en el momento oportuno y evitar que los pasivos (deudas) lleguen a un punto sin retorno. En el mundo que viene, los emprendedores deben tener la capacidad de parar de invertir si no tienen pruebas de que el negocio será autosustentable.

 Alternativas de financiamiento cuando se falla en el intento

 Un emprendedor con un intento fallido tiene casi el doble de probabilidades de éxito que un emprendedor “primerizo”. Si se ha fallado en el intento empresarial, no hay que esconderse sino pensar en como reorganizar y ojalá volver a intentarlo. Lo primero será liquidar las cosas valiosas (activos) que quedaron del negocio que no alcanzó el éxito (patentes, muebles, maquinas, insumos, etc.). Ello debe hacerse rápido, de manera que los activos no pierdan su valor. Por otra parte, se debe conversar con financistas, inversionistas y acreedores para negociar plazos, condiciones y montos. En el mundos de los negocios se sabe que el riesgo es parte del paisaje.  Por lo tanto, entre una deuda impaga y un nuevo acuerdo, inversionistas, acreedores y financistas estarán por alcanzar un nuevo acuerdo. El objetivo es que el emprendedor reorganice sus pasivos (deudas) y comience nuevamente a generar ingresos para retomar su nivel de vida, salde sus deudas y contribuya a la economía. A todos les conviene que el emprendedor vuelva a surgir.

 

En el ejercicio de volver a intentarlo los bancos suelen proponer opciones de refinanciamiento. Si tiene como garantizar para emitir una nueva deuda, cotice y compare condiciones para obtener dinero al menor costo posible y extienda los plazos de pago para disminuir el valor de la cuota. Pero no se paralice y asuma esto como una condición pasajera, no ponga el foco en el valor total del nuevo crédito sino en reorganizar sus ideas y recursos para comenzar a generar valor en el menor plazo posible. Así podrá pre pagar para reducir el costo financiero que significó cubrir las deudas del dinero anterior. Recuerde que en el mundo de los negocios la deuda es mala cuando no podemos generar dinero a partir de la deuda, por lo mismo levante la vista y aplique lo aprendido en el primer intento para volver a generar dinero lo antes posible. Sólo así convertirá la mala deuda en buena deuda, donde lo aprendido tras el fallo mas que ser un costo se habrá convertido en una inversión.

 

Anuncios

Comentar

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s