El mundo cambió

Estamos frente a un cambio de época y no frente a una época de cambios. Tal vez haya escuchado esa frase muchas veces en los últimos 10 o 20 años. A pesar de eso, tal vez aún no le queda muy claro por qué todo el mundo habla de cambios y luego sigue con los mantras emprendimiento e innovación. Según Carlota Perez, autora venezolana radicada en UK, el último gran cambio de época comenzó en California a mediados de los 70’, cuando se crea el microprocesador. Y como toda revolución tecnologica, sus efectos comienzan a verse y estabilizarse despues de 30 o 40 años. Asi ocurrió con la escritura, la imprenta, la maquina a vapor, el automóvil, el teléfono y mas recientemente el microprocesador.

El gran cambio que trajo el microprocesador, a traves del computador portatil y el teléfono inteligente, fue la forma en que los seres humanos nos transferimos experiencia e información. Pasamos de una tipo de relación vertical donde alguien decía y muchos recibían, a una cultura donde muchos emiten y reciben simultáneamente. Con esto la verticalidad fue sustituida por la horizontalidad. El conocimiento, que era caro y lejano, se hizo cercano y gratis. Si al jefe del siglo pasado le pagaban por saber, al jefe del siglo XXI le pagan por hacer que los que saben trabajen juntos, en armonia y eficiencia. Con ello, los jefes acostumbrados a relaciones verticales con subalternos y clientes, quedaron desplazados por los jefes más acostumbrados a escuchar, compartir, y colaborar. En este nuevo escenario, las habilidades emprendedoras funcionan mejor para sobrevivir: equipo, flexibilidad, aprendizaje permanente, cercania con los clientes, comunicación persuaiva, responsabilidad por los resultados, y pasion por lo que se entrega. Si lo piensa bien, los emprendedores han tenido desde siempre las mismas habilidades, sólo que en tiempos de cambio esas habilidades son mas útiles para chicos y grandes.

Por otra parte, cuando hay un cambio de tecnología, los emprendedores tienen la oportunidad de saltarse barreras de entrada. Porque los grandes, aun cuando tienen mas recursos, son menos flexible para responder al entorno cambiante. Los negocios pequeños no está atrapados por la inercia organizacional deribada del éxito histórico. Con la profundidad del cambio, nuevos actores entran al escenario. Los que adquieren rápido las habilidades técnicas y sociales demandadas en el nuevo paradigma se ganan un lugar en el mercado.

Como toda revolución, los que antes tenían el poder se ven sobrepasados por nuevas demandas. Sus ventajas históricas ya no son tan útiles. Con el nuevo paradigma, la estandarización es sustituida por la personalización que se hace posible gracias a la comunicación online. Si antes la planificación y la producción eran las vedettes del organizagrama, hoy las divisiones de I+D, marketing, ventas, y creacientemente RRHH son los nuevos protagonistas. La creación es sustituida por la co-creacion. Porque cliente y productor pueden, gracias a las TICs, trabajar conjuntamente (¡y en linea!). No es solo una cuestión de tecnología sino tambien de estilo.

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