Chile en el 2025

Eduardo Engel*

Cuando a mediados del 2024 el Banco Mundial anunció que el ingreso per cápita de Chile había alcanzado los niveles de país desarrollado, más de alguien reclamó, con justa razón, que se trataba de un indicador bastante incompleto del nivel de desarrollo de un país. Por eso son tan importantes los números del Índice de Desarrollo Humano publicados por el PNUD el día de ayer. Dicho índice, que se consolidó como el mejor indicador del nivel de desarrollo de un país cuando Ricardo Lagos fue secretario general de las Naciones Unidas, no deja lugar a dudas: Chile ahora forma parte del selecto grupo de países del primer mundo, con niveles de
desarrollo similares a los de Portugal y Nueva Zelandia.

Las causas del éxito

Las causas del éxito chileno son diversas. La más evidente es un manejo fiscal prudente (lo que en su momento se conoció como “regla del superávit estructural”). No hay mejor ejemplo que lo sucedido con el boom, y posterior colapso, del precio del cobre durante la primera década de este siglo. Así como ningún analista predijo que el precio del metal rojo se dispararía por sobre los cuatro dólares la libra durante el 2006, los mismos analistas tampoco esperaban que los precios de los recursos naturales, incluyendo el cobre, se desplomaran el 2010. La crisis que siguió en varios países de la región, sobre todo Venezuela y Argentina, fue brutal, llevando a una nueva década perdida en América Latina. Chile, una vez más, fue la excepción, creciendo a tasas anuales estables entre 5 y 6% durante las últimas dos décadas, utilizando de manera inteligente los ahorros que realizó el Fisco durante los
años de bonanza.

Gastando mejor

Igual de importante que la prudencia fiscal fue la mejora en la calidad del gasto público. Un hito en este tema fue la creación de la Agencia para la Calidad de las Políticas Públicas el 2010, agencia que evaluó por primera vez el impacto real de todos los programas sociales. De esta manera se pudo determinar cuáles programas realmente lograban su objetivo y cuáles no eran más que voladores de luces. Difícil olvidar las sorpresas que arrojaron las primeras evaluaciones de impacto hace poco más de una década. Otro hito en esta línea fue la reestructuración del Ministerio de Obras Públicas hace casi dos décadas, lo que llevó a que Chile profundizara su liderazgo mundial en el tema de infraestructura.

Protegiendo mejor

La mejora en la calidad del gasto público liberó recursos que permitieron financiar una red de protección social que marcó la diferencia. La reforma de las pensiones fue
imitada a nivel mundial, incluyendo varios países desarrollados, mostrando que se puede asegurar una vejez digna para todos los ciudadanos y, al mismo tiempo, estimular el ahorro. Por otra parte, el financiamiento estatal de guarderías infantiles y salas cuna para el 60% más pobre la población aceleró la inserción laboral femenina, llevando a una disminución drástica de los índices de pobreza. La mejora notable en la prueba SIMCE de los niños de hogares pobres una década más tarde fue atribuida por varios analistas al programa de protección de la infancia recién mencionado.

Revolución ciudadana

Además de la prudencia fiscal y una red social eficiente, el tercer pilar del éxito chileno fue una reforma mayor de los partidos políticos. Esta reforma fue impuesta en su momento por la ciudadanía, siendo aceptada por la clase política sólo a regañadientes. Todo comenzó cuando un comité ciudadano decidió monitorear las elecciones internas de los partidos, descubriendo que las votaciones de todas
las tendencias eran infladas en la misma proporción para ocultar las bajas tasas de participación partidaria. Poco después se impusieron las primarias abiertas en la elección de todos los candidatos y se aprobó, finalmente, la ley que regula el lobby. El cambio generacional que trajeron estas medidas fue dramático. Aunque algunos viejos tercios fueron capaces de adaptarse a las nuevas reglas del juego, la mayoría tuvo que jubilarse. Mayor competencia y un financiamiento transparente lograron atraer a nuevos actores al mundo de la política. Finalmente hubo una mayoría de parlamentarios con la formación necesaria para actuar de contrapeso del ejecutivo en temas más complejos. Esto, combinado con el trabajo que hizo la Agencia para la
Calidad de las Políticas Públicas, llevó a un salto cuántico en la calidad las leyes despachadas por el Congreso.

A punto de descarrilar

Habiendo traspasado los umbrales del desarrollo, es importante recordar que en más de una oportunidad el tren estuvo a punto de descarrilarse. Las crisis de corrupción
durante la primera década de este siglo, la larga huelga de los empleados públicos y de los trabajadores del cobre hace poco más de una década, y la quiebra de uno de los
grandes conglomerados privados nacionales el 2020, fueron momentos difíciles, donde los liderazgos nacionales estuvieron a la altura de las circunstancias. Es por eso
que, más allá de los cuatro gobernantes que hemos tenido durante este cuarto de siglo y los diversos partidos que ellos representan, el hito alcanzado esta semana debiera
ser motivo de orgullo para todos los chilenos.

Eduardo Engel
Department of Economics, Yale University
Mail Address: Box 208268 Yale Station
New Haven, CT 06520-8268
Courier Address: 28 Hillhouse Ave.
New Haven, CT 06511
Tel: 203 432-5595
Fax: 203 436-2626
http://cowles.econ.yale.edu/faculty/engel.htm

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