Que anda mal en la escuela?

El Mercurio
Domingo 20 de agosto de 2006
CARLOS PEÑA

Temo que en materia de educación estamos presos de extremos que no conducirán a ninguna parte. De un lado, el miedo de la Iglesia y la derecha
-manifestado por escrito una y otra vez- a que se amague la libertad de enseñanza. De otro lado, el deseo urgente de los estudiantes -que se expresó
este viernes, en la calle- de reformularlo todo.

Hay que eludir esos extremos. Ni la libertad de enseñanza está en peligro. Ni es posible pensar el sistema escolar ex nihilo.

Los problemas de la educación son otros. Revisar los más básicos quizás ordene el debate.

Ante todo, está el problema de la subvención pareja. Quienes proveen educación obligatoria (sean entes públicos o privados) perciben un subsidio que no considera, en modo alguno, el diverso capital cultural que cada alumno posee.
El resultado es terrible: los más pobres se educan con menos recursos (y no al revés, como debiera ser); y las escuelas subvencionadas tienen fuertes incentivos para dejarlos de lado (puesto que son más caros de educar).

El remedio es conocido. Hay que diferenciar las subvenciones. Los que sean más difíciles de educar (por su déficit previo) deben recibir más recursos.

Ello contribuirá no sólo a igualar las oportunidades, sino también a alcanzar una mayor integración en la escuela.

El segundo defecto que posee el sistema es que se alimenta de eso que Wittgenstein llamaba una “dieta unilateral”: tiene un único diseño para realidades muy disímiles. Hay, por ejemplo, lugares en los que es difícil que la competencia se produzca y donde, en consecuencia, el subsidio a la demanda no funcionará.

En esos casos, en vez de mantener el actual diseño, hay que instituir un sistema de provisión estatal con subsidios a la oferta.

En tercer lugar, el sistema -a pesar de su financiamiento público- carece prácticamente de control de calidad. Éste es un rasgo inédito en
los sistemas educativos comparados.

Todos los sistemas consideran diversas formas de evaluación externa (a cargo de inspectores y a veces a cargo de dos autoridades distintas) e interna (existen en prácticamente todos los países y están entregadas a la comunidad escolar). Esas evaluaciones son de insumos, de procesos y de resultados educacionales. Y, por
supuesto, alcanzan a los profesores.

Pero en Chile no tenemos nada de eso. En cambio, confiamos en que la competencia y la migración de los alumnos entre una escuela y otra resolverán el problema.

En cuarto lugar, el sistema educativo en Chile prácticamente no cuenta con mecanismos de salida por mal desempeño. Una vez que una institución se
transformó en proveedor de educación, casi adquiere un property right para comportarse como le plazca en tanto existan alumnos que se matriculen en ella.

Eso no es sensato. Incluso si toleramos que las barreras de entrada al sistema educativo sean laxas (en nuestro país lo son) es imprescindible que existan mecanismos de exclusión para quienes lo hagan mal.

En fin, la subvención, no lo olvidemos, es todavía baja. Si -como sugieren los economistas- el valor que atribuímos a las cosas se revela por la disposición que tengamos a pagar por ellas, entonces debemos concluir que valoramos muy poco la educación.

Es cierto que a veces la mala gestión y los defectos del management producen despilfarro; pero eso no debe hacernos olvidar que todavía gastamos poco en educar a los niños.

Ahí hay cinco tareas inmediatas para emprender. Aprobar subvenciones diferenciadas; identificar los sectores en los que debe haber subsidio a la oferta; instituir controles de calidad de acuerdo a las prácticas comparadas; establecer mecanismos
de exclusión para escuelas con mal desempeño; y aumentar el monto del financiamiento público.

Hay todavía otros temas menos inmediatos acerca de los cuales es también necesario decidir.

¿Habrá de permitirse el financiamiento compartido? Él contribuye a que los niños se
agrupen según la renta de sus padres y a que la escuela reproduzca la cuna. Por eso en general los sistemas comparados no lo permiten en las instituciones con financiamiento público. En nuestro país lo toleramos porque sabemos que el subsidio es insuficiente. Luego, si queremos evitar que los niños se agrupen por su origen,
debemos fijar un estándar razonable de calidad y financiarlo completamente.

¿Hay que permitir la selección de los estudiantes? En principio no. Menos si se recibe financiamiento público.

Suponga usted que una pareja sin sus sacramentos en orden quiere matricular a su hijo en una escuela católica (quizás quieran que su hijo, a diferencia de ellos, logre eludir el pecado). Pues bien. En el actual sistema el colegio puede
negarse con el argumento de que una familia como esa no calza con su proyecto educativo. Pero ¿no se trataba de que el subsidio a la demanda estaba para proteger la elección de los padres? ¿cómo justificar entonces que sea el colegio, y no los padres, quienes escojan?

¿Y los profesores? Es difícil que la educación mejore de manera consistente si no contamos con mejores profesores. Eso exige, al menos, mejorar la formación en las disciplinas que los profesores deberán enseñar; luchar contra una ideología profesional que se alimenta de la nostalgia de un estado docente que nunca existió;
y contar con estímulos directos al desempeño.

En fin, todavía es necesario discutir acerca de los mecanismos que garantizan el cumplimiento de los deberes del estado y los sistemas de responsabilidad a que estarán sujetos los proveedores. Nada de esto (que ocurre en toda europa continental y en USA) tiene que ver (como a veces se teme) con judicializar la educación.

Como se ve los problemas no son difíciles de identificar y quienes conocen el campo están de acuerdo en ellos. Quizás si nos acostumbramos a ser más dóciles a la evidencia y a la literatura, en una palabra: a ser más racionales y menos
ideológicos, a tener ideas sobre los problemas y no sólo creencias- podamos avanzar en la solución.

Y evitaremos que los estudiantes salgan -de nuevo- a la calle.

(Lo lei desde el Referente de Patricio Navia, lo publico porque el link ya salio de elmercurio.com)

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