Problemas sociales y sistemas.

Probablemente algunos de ustedes vieron el programa informe especial de ayer (si, lo vi por Internet) y también algunos de ustedes se quedaron como yo pensando en el problema expuesto. Para aquellos que se acuestan temprano y no ven televisión después de las 9pm, les cuento que el tema del informe especial de ayer fueron los engaños que los técnicos mecánicos hacen a sus clientes. La periodista del programa se dio el trabajo de concertarse con expertos del Instituto Inacap para tender algunas trampas a los inescrupulosos mecánicos. En simple, un trabajo que debía costar 20 mil pesos salía en promedio 90 mil, incluso algunos inventaban tal cantidad de cosas que su presupuesto llegó hasta los 188 mil pesos (igual creo que no es tan riguroso el experimento de la periodista, pero ese no es el foco de este post). Otra prueba fue revisar detenidamente que hacían los concesionarios en las revisiones de los 10, 20 y 40 mil kms que los fabricantes exijen para respetar la garantía. Para sorpresa de muchos, de los 15 items que pide el fabricante a los concecionarios (en este caso Toyota), ninguno revisó más de 9. ¿Qué hacer para parar estas estafas si según el experimento no hay taller mecánico ni concecionario chileno que sea honesto?

Expondré el modelo estadounidense al respecto y algunos considerandos para no comprarse al contado ese modelo. En EEUU cualquier oficio o profesión requiere una certificación estatal válida ante los ojos del Estado Federal. Si lo tuyo es arreglar uñas, cortar el pelo, o sanar enfermos, requieres una licencia. Es decir, si copiaramos el modelo estadounidense en Chile, todos los mecánicos para poder ejercer requerirían una licencia oficial. Segundo, el Estado ejerce su poder fiscalizador. Existen recursos estatales para fiscalizar que todos aquellos que ejercen una profesión u oficio tengan su licencia. Por lo tanto, habría que destinar recursos para que el Estado ejerza esta función. Tercero, existen leyes que protegen los derechos del consumidor ante fraude o negligencia. Y como resultado de ese marco legal existen abogados que ofrecen sus servicios gratuitos para defender a los ciudadanos; quienes, por ser tanta la oferta, solo pagan honorarios en caso de ganar el juicio. En consecuencia, los mecánicos tienen más cuidado al momento de diagnosticar tu vehículo, pero también al momento de cobrar incluyen legitimamente costos de certificación y primas por eventuales demandas.

En EEUU contratar un mecánico es tan caro como contratar cualquier otro profesional. Parte de ese dinero se va en compañías aseguradoras. Acá lo debes asegurar todo por que si te equivocas te demandan. ¿Es este un modelo posible para Chile? ¿Estamos dispuesto a pagar por el mecanico lo mismo que pagamos por el dentista? ¿Queremos dar los recursos necesarios al Estado para que fiscalice? ¿Es posible contar con un batallón de fiscalizadores honestos que garanticen el funcionamiento del sistema? (Copeva es un mal antecedente) ¿Estaremos atentos para que es sistema no se autonomice y terminemos trabajando todos para que las compañías de seguros se enriquezcan? Preguntas para un país que debe encontrar soluciones más allá de lo que hoy existe, es la ventaja de ir un poco más atrás inventando las soluciones con el desafío de superar lo que hasta ahora se ha inventado.

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