Emprendimiento: Chile v/s EEUU

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Volvimos este año 2006 con un paper de estilo diferente. Lo escribimos junto a otro profesor de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas quien tiene intereses y aproximaciones diferentes al fenómeno de la innovación y el emprendimiento. Este año creo que captamos más atención, el paper fue publicado, y la asistencia en sala aumentó de 20 a 30. Sin embargo algo comenzó a pasar en el NCIIA de este año. Los 3 conferencistas centrales dijeron varias veces que el emprendimiento no se puede enseñar sino solo desencadenarse (que es la tesis de Vignolo), y se habló mucho de sentido, pasión, y pensamiento sistémico. Si bien en las salas de presentación de los paper el debate sigue en torno a los respaldos estadísticos de cada descubrimiento y a cómo introducir la enseñanza de planes de negocios en las mallas de ingeniería, hay varios expositores que develan no tener marco interpretativo para hablar de algo que intuyen escapa al estilo tradicional de abordar un fenómeno. No diría que están por comprarse un paradigma constructivita y abandonar la tradición ‘empirisista’, pero se está hablando sobre cómo encontrar caminos más eficaces para generar emprendimientos de largo plazo. Los expertos no-académicos, que vinieron del mundo de los negocios a dar las conferencias centrales, sugirieron que sin sentido, pasión, y amor por lo que se emprende, se reducen probabilidades de éxito y generación de riqueza.

Veo que el debate en torno a qué motiva al emprendedor y/o innovador, nace en este círculo de profesores estadounidenses. Lo que sumado a las dificultades que tienen estos profesores como ‘agentes de cambio’ en sus propias escuelas (ningún decano de ingeniería en el mundo acepta que le enseñen planes de negocios a sus alumnos), está expandiendo el ámbito de conversación. Si bien estos profesores tienen un tremendo desafío por delante, los académicos estadounidenses aprender rápido y son metódicos. Yo creo que la parte más difícil del trabajo ya la hicimos en Chile, levantando a partir de Maturana y Flores una teoría coherente para crear contextos que aceleran aprendizaje. Veo la oportunidad de complementar nuestro debate con las preocupaciones de los académicos estadounidenses -creo que nuestros alumnos de ingeniería no saben cómo iniciar un negocio (emprendimiento), y nuestros alumnos de negocios no saben como comercializar un prototipo (innovación)-. Pero por sobre todo veo un cuerpo de distinciones desarrolladas en Chile que podrían ser muy útiles para dar algunas pistas en EEUU sobre qué nuevas preguntas levantar y con qué método abordarlas.

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