MERCADO DE LOS DERECHOS DE CONSUMO

(RACIONALISMO RADICAL: UN CLUB DE PENSADORES Y PENSADORAS. Idea # 1)

…invito al lector a seguir esta propuesta que consiste en la modificación del actual sistema económico…

En este nuevo mercado, la sociedad debe acordar que: primero, todos los individuos tenemos igualdad de derechos para consumir los bienes producidos y, segundo, que el consumo dependerá del ingreso económico que cada individuo obtenga como fruto de su trabajo, iniciativa, creatividad, etc. Este segundo principio está garantizado en el mercado productivo actual y no será violado por el mercado de los derechos.

La aplicación del primer principio es la novedad. Consiste en otorgar a cada individuo derechos de consumo de bienes y servicios por un total igual al consumo per-cápita de la población. Es decir, cada habitante dispone de ingresos (en pesos) y derechos de consumo (en dc). Los derechos de consumo se pueden entender como cupones que se entregan a todos los habitantes en igual cantidad en cada periodo de tiempo, mes o año, y que en total igualan el consumo total interno del país, incluyendo bienes y servicios nacionales e importados. Para adquirir un bien o servicio, cualquiera sea el individuo, debe pagar su precio en dinero, que lo saca de su ingreso como estamos acostumbrados; pero además debe pagar, en derechos de consumo, el monto en unidades dc asociado a ese bien. Así, es fácil prever que un individuo que recibe bajo ingreso (pobre) no podrá consumir los bienes equivalentes al consumo per-cápita y, al cabo del período (mes o año), le sobrarán derechos pues le faltará ingreso para consumir los derechos restantes. A los grupos que reciben mayores ingresos, en cambio, les faltarán derechos y les sobrará ingreso es ese período. Este fenómeno genera el incentivo para que los ricos estén dispuestos a cambiar parte del ingreso sobrante por derechos que les permitan aumentar su consumo por sobre el promedio per-cápita. Por otra parte, los pobres también ganan cambiando parte de sus derechos sobrantes por ingreso y aumentando así su consumo. Es decir todos ganan en la transacción o venta de derechos y por lo tanto se verifican las condiciones para un “Mercado de Derechos de Consumo”, el que esta basado en el incentivo básico de todos querer consumir más.

Como ejemplo supongamos que hay dos individuos, uno rico (R) y otro pobre (P) con ingresos de 90 y 10 al mes respectivamente (en alguna unidad monetaria, por ejemplo pesos); así, el consumo global es de 100 pesos. En un mercado tradicional R consume 90 pesos y P consume 10 pesos. Ahora bien, en un mercado de derechos, cada uno recibe 50 derechos al mes que es el consumo medio o per-cápita en este ejemplo. Para consumir, es necesario pagar el precio del bien en ingreso y entregar igual monto en derechos de consumo . P puede consumir bienes hasta un valor de 10 pesos y le costaría 10 derechos, sobrándole 40 derechos; en tanto R consumirá bienes por valor de 50 pesos sobrándole ingreso por 40 pesos y gastándose todos los derechos que recibió. Así, P queda con 40 derechos y sin ingreso, mientras R queda sin derechos y 40 de ingreso; ninguno puede aumentar su consumo pues le falta ingreso o derechos. Es obvio que ambos podrán consumir más si TRANSAN ingreso por derechos. Un estado de equilibrio es que P venda 20 derechos a R (la mitad de los derechos que le sobran) a un valor total de 20 pesos, con lo cual ambos pueden aumentar su consumo, P a 30 y R a 70, obteniéndose un efecto distributivo neto.

Antes de analizar más detalles sobre este sistema, compuesto de dos mecanismos paralelos de mercado, precios y derechos de consumo, veamos si cumple con las condiciones deseadas.

a) Se puede predecir que el nuevo mecanismo no impone una contradicción evidente entre ambos mecanismos. Más aún, se espera un aumento del consumo de los pobres y un aumento del ahorro por parte de los ricos (consumir es más caro en el mercado con derechos).

b) Obviamente cumple con ser un mecanismo de mercado basado en incentivos individuales y de ajuste automático (no arbitrario).

c) La distribución de la riqueza será más justa cualquiera sea el equilibrio final en el mercado de transacción de los derechos; el grado de mejoramiento es una materia de interesante análisis, pero se puede predecir a priori que la mejor distribución se obtiene cualquiera fuese el grado de concentración de la riqueza y de la propiedad de los medios de producción.

En cuanto al cumplimiento de las dos condiciones restantes, la condición (d) es materia de estudio en orden a identificar el impacto en términos de la eficiencia económica global y, en cuanto a la condición (e), se requiere de un diseño adecuado del mercado en su interacción con mercados tradicionales (condiciones de comercio internacional, exportación e importación).

Procedamos ahora a revisar algunas características de este nuevo modelo.

1. Resulta particularmente interesante el precio de equilibrio que adquieren los derechos, pdc, en unidades de ingreso por cada derecho ($/dc). Este valor será el natural resultado de las fuerzas de oferta y demanda de derechos en el mercado, lo que probablemente dependerá de aspectos culturales como valoración del ocio y propensión al ahorro. Además, este precio constituye un índice del grado de homogeneidad de los ingresos en la población; en efecto, el caso extremo en que todos los individuos reciben idéntico ingreso el precio pdc es máximo porque los derechos disponibles en el mercado se hacen muy escasos.

2. Un aspecto importante que requiere un delicado diseño es el cobro de los derechos. Debe haber un incentivo claro para que el proveedor de bienes y servicios finales (al consumidor) cobre tanto el precio como los derechos, de otra forma el mecanismo se tiende a viciar. Un mecanismo posible es el que opera con el concepto del valor agregado, es decir, donde cada elemento de la cadena de producción intermedia (no final) debe a su vez cancelar tanto el precio como los derechos. Sin embargo, a diferencia del precio en dinero, que se transforma eventualmente en ingreso o salario por el capital o trabajo, los derechos deben caducar pues en ello se basa su distribución igualitaria en cada período (mes o año). De allí que se requiere un diseño especial para este instrumento para lo que se deberá introducir la tecnología disponible para ayudar a superar las dificultades que se presentan.

3. Un resultado evidente de la introducción del mercado de los derechos es que los cesantes reciben un ingreso de subsistencia, el que se obtiene de la venta de la mitad de sus derechos; el resto de los derechos los puede consumir directamente el cesante. Esta característica puede también entenderse como un subsidio social al ocio. En este sentido, cabe notar que las sociedades desarrolladas en efecto subsidian a los cesantes, ociosos si se quiere, para asegurar un nivel de subsistencia. Aquí también cabe el diseño para desincentivar la cesantía con medidas específicas a ese sector.

4. Las transacciones de los derechos constituyen un mercado y se puede pensar en un sistema tipo “bolsa de los derechos” donde se encuentra la oferta con la demanda. El sistema financiero actual puede expandir su ámbito de acción para gestionar el mercado de los derechos; esto es, dar servicio a sus clientes en cuanto a recibir las remesas de derechos en cada período y transar los derechos que desee el cliente.

5. El mercado de los derechos tiene por objeto introducir un mecanismo automático de distribución de la riqueza, por lo tanto debe reemplazar aquellos impuestos que pretenden solventar obras de servicio social. En este nuevo orden económico tales impuestos son innecesarios pues cada habitante del país puede afrontar sus necesidades con sus propios recursos, luego los bienes y servicios pueden ser provistos por el mercado y los habitantes los demandan con dignidad por muy básicos que ellos sean; esto elimina el concepto de caridad económica y debe propender a un mejor uso de los recursos (eficiencia).

6. Otro aspecto que requiere diseño, y que introduce decisiones de orden político, es el definir si los menores de edad deben recibir el mismo número de derechos que los mayores. El problema a considerar es el incentivo implícito a aumentar el número de niños en cada hogar como una forma de captar mayor número de derechos en la familia y, de esa forma, recibir un mayor subsidio. Por otra parte, un niño sin familia que lo apoye se transforma en un ser “deseado” por la sociedad pues recibe una cuota de derechos que le permite subsistir y enfrentar sus gastos. Se puede pensar entonces en instituciones que administran esa cuota de derechos para menores sin familia. Por otra parte, el jefe del grupo familiar es responsable ante la sociedad de otorgar un nivel de vida acorde con los derechos que recibe por cada hijo; esto último es parte del sistema legal en algunos países con subsidio a los menores de edad.

Todos los aspectos de diseño deben ser realizados con gran creatividad pues nuestra meta consiste en obtener un nuevo orden económico que supere al sistema actual. Aquí, superar significa que es dominante, en el sentido que el término tiene en la evolución de las especies. Para lograrlo, debe ser eficiente, es decir al menos competitivo en el sistema actual, condición necesaria que debe ser alcanzada por el diseño del nuevo sistema. Pero esa condición no es suficiente, pues no basta con ser igual de eficiente que el sistema actual, sólo con eso no es dominante. El efecto dominante proviene de otorgar a la población, ricos y pobres, un sistema que les otorgue un mayor bienestar. Eso se logra, sin duda, por medio de institucionalizar la solidaridad, es decir dar cauce estable a ese sentimiento tan mentado. Con ello, se podrá resolver un conflicto humano que cruza toda nuestra sociedad, es decir, reducir nuestra angustia social y evitar así la necesidad de ocultarla.

En todo caso, sin perjuicio de que un diseño meditado y creativo es sin duda un próximo paso ineludible en el análisis, no es menos cierto el argumento central de este artículo. Esto es, que resulta perfectamente factible diseñar un sistema económico donde los enunciados de solidaridad y compromiso social quedan garantizados, pasando así del dicho al hecho. El prototipo de sistema presentado garantiza, sin asomo de duda, que se verifica un estado de mayor distribución de los recursos, sin que ello viole la saludable diversidad basada en los talentos y esfuerzos individuales, que es el estimulador básico del sistema de mercado tradicional.

Finalmente, confieso desear sinceramente que este artículo merezca la crítica de otros, para incrementar los entusiastas comentarios hasta ahora recibidos, con el objetivo último de madurar como sociedad, pasando de un estado basado únicamente en el beneficio individual a otro donde el sentimiento de solidaridad sea efectivo; ello requiere que enfrentemos viejos conflictos sin temor a innovar radicalmente en nuestro sistema económico-social.
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(me encontré con este articulo por casualidad, yo no lo escribí, pero he sido autorizado para divulgarlo)

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